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Batumi: El reto en la alegría de aprender

Aún recuerdo aquel tiempo en Hawk Mountain Sanctuary, cuando una de mis ahora mejores amigas y colega en la conservación de rapaces, Aneesha Pokharel, estaba un tanto preocupada sobre tener que identificar especies de aves rapaces de Norteamérica, siendo mi amiga de Nepal y estas aves completamente nuevas para ella. Ahora era mi turno.

Como bióloga de campo enfocada al monitoreo de aves, principalmente rapaces, he monitoreado rapaces migratorios en el Istmo de Tehuantepec en México, mi país, además de haber sido interna en Hawk Mountain Sanctuary (USA) durante la primavera del 2016. Sin embargo, el momento de brincar hacia especies desconocidas para mí apareció recientemente.  Encontré que “Batumi Raptor Count” (BRC) (Conteo de Rapaces de Batumi) estaba en búsqueda de voluntarios para el monitoreo de la migración de agosto a noviembre en Batumi, República de Georgia. A pesar de saber que sería todo un reto el contar e identificar especies que nunca había visto antes, me decidí a aplicar, y no puedo estar más feliz de haber tomado esa oportunidad.

Todo empezó el 12 de agosto, del 2018, y mi viaje a Batumi ha sido el más largo que he tomado para llegar a un lugar. Siendo que me encontraba en Inglaterra, tomé un vuelo de Londres a Amsterdam (Holanda), después otro a Estambúl (Turquía) y finalmente, siendo la opción más económica en aquel momento, tomé de ahí un autobús con dirección a Batumi. ¡Pasé 24 horas en aquel autobús! Y a pesar de las largas horas y momentos estresantes -ya que absolutamente nadie en el autobús hablaba inglés o español- recuerdo agradecidamente cómo algunas personas me ayudaron de muchas formas.

Finalmente estaba ahí, en mi nuevo hogar por los próximos dos meses: La localidad de Sahalvasho, en Batumi.

Halcones Abejeros, halcones ratoneros, milanos negros, aguiluchos laguneros, aguiluchos cenizos y aguiluchos pálidos… además de muchos otros. Todos parecían tan similares ante los nuevos y desacostumbrados ojos. Los primeros días se sentían absolutamente lentos, con tranquilas y tempranas mañanas, con largas horas aún sin muchas aves decorando el cielo, además de la presión para aprender a identificar a las nuevas especies.  En Batumi había dos puntos de observación para el monitoreo: Sahalvasho y Shuamta.

La estación número 2, Shuamta, fue mi favorita desde el inicio, ya que la altura era simplemente un placer además del paisaje, y para los que han estado allí sabemos que la cuesta arriba no es precisamente fácil en todo momento, pero ciertamente gratificante.

Paso a paso, día tras día, y gracias a las personas que tenía a mi alrededor, empecé a identificar las especies que estaba observando. Sin embargo, tengo que admitir que me tomó bastante tiempo sentir la confianza suficiente para decir “palmtop” y registrar las especies que estaba observando cruzar la línea límite. ¡Mientras observaba un ave a través de los binoculares y pensaba “oh, ese es un “lagunero” e inmediatamente después escuchar a alguien más diciendo “aguilucho lagunero!”, entonces sabía que efectivamente estaba aprendiendo y en aquellos precisos momentos sentía mucha alegría. Los días empezaron a transcurrir más rápidamente, y el número de aves que contábamos día tras día empezó a aumentar. El observar y poder discernir entre aguiluchos cenizos y pálidos era una sensación gratificante, pero definitivamente no una sencilla, entre muchas otras siendo el resultado de la práctica diaria.

Durante mi estancia en Hawk Mountain aprendí significativamente acerca de buitres y su crítico estado de conservación, y se convirtieron en uno de mis grupos de aves favoritos. Nunca olvidaré un momento en Batumi en el que un Buitre leonado estuvo planeando entre un enorme grupo de cientos de halcones ratoneros justo frente a nosotros. En otra de mis memorias está centrada en un momento en que, después de un poco de lluvia ligera en la estación 2, las aves rapaces pasaron volando tan cerca y bajo que era casi posible tocarlas. En ningún otro lugar había visto a las aves pasar tan cerca de nosotros.

La temporada de las águilas también llegó, y observar cientos de ellas volando arriba de nosotros era simplemente increíble, y son precisamente estas experiencias las que te hacen sentir que eres una persona afortunada.

Más de un millón de aves rapaces fueron contadas en esta temporada (otoño 2018), sin embargo, Batumi no sólo eran sus aves. “Batumi Raptor Count” son las personas de muchos países con diversos perfiles y experiencias unidos para contribuir a la conservación de las aves rapaces, así como lo son las cálidas familias georgianas que nos permitieron vivir en sus casas y la deliciosa comida que estuvo servida en la mesa en cada cena. Es el hecho de compartir conocimiento y experiencias, sin duda una increíble oportunidad para aprender, para todos.

Paulina
Paulina

PAULINA CAMARENA. Bióloga por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente realizando una es- tancia en Hawk Mountain Sanctuary (Pennsylvania, USA). Ha participado como contadora de aves rapaces en el Istmo de Tehuantepec, realizado educación ambiental para su conservación y estudios de campo para conocer     y reducir el impacto de los parques eólicos sobre estas aves.

“Este texto fue previamente publicado en: http://www.raptordiaries.com/blog/2018/10/31/the-challenge-in-the-joy-of-learning-batumi-2018 “

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