Del tipo de propiedad en México y su alcance en materia de energía renovable. Parte 2 – Natura E.S.T.

Del tipo de propiedad en México y su alcance en materia de energía renovable. Parte 2

Del tipo de propiedad en México y su alcance en materia de energía renovable. Parte 2

La presente entrada corresponde a la segunda parte de tres para conocer el contexto social y político de la cuestión agraria mexicana. Si en la primera parte se determinaba que en las áreas rurales el tipo de propiedad ejidal y comunal predominaban, en esta ocasión se desarrollará el marco jurídico en el que descansa dicho tipo de propiedad.

De la Ley Agraria

El 26 de febrero de 1992 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley Agraria donde se establecen los tipos de propiedad, sus funciones, órganos representativos, facultades y obligaciones.

La función de la tierra, de acuerdo con INEGI, puede ser de tres tipos:

  • Tierras para el Asentamiento Humano; conforme al artículo 63 de la Ley Agraria, las tierras destinadas al asentamiento humano corresponden al área necesaria para el desarrollo de la vida comunitaria del núcleo agrario y están constituidas por los terrenos en que se ubique la zona de urbanización y su fundo legal.
  • Tierras de Uso Común; según lo establecido en el artículo 73 de la Ley Agraria, constituyen el sustento económico de la vida en comunidad del núcleo agrario y están conformadas por aquellas tierras que no hubieren sido reservadas por la Asamblea para el asentamiento del núcleo de población, ni sean tierras parceladas.
  • Tierras Parceladas; son los terrenos que han sido fraccionados y repartidos entre sus miembros y que se pueden explotar en forma individual, en grupo o colectivamente. Corresponde a los ejidatarios o comuneros el derecho de aprovechamiento, uso y usufructo de ellos.

Estas tres funciones de la propiedad pueden desarrollarse de manera simultánea o predominar una sobre las demás, esto depende de la organización y objetivo que persiga el núcleo agrario. Esta figura es aquella que se conforma a través de varios ejidos, por lo que los núcleos agrarios se identifican como una unidad administrativa desde el gobierno para identificar las unidades poseedoras de tierras y la función que posee.

De acuerdo con el Registro Agrario Nacional (2017), en México existen 32,121 núcleos agrarios, de los cuales el 92.55% corresponden a ejidos, mientras que el 7.44% son núcleos agrarios comunales. Esto es importante debido demuestra el carácter predominantemente social que se presenta en el territorio mexicano, sin embargo, su distribución cambia en cada estado, lo cual responde a condiciones históricas provenientes de la Revolución Mexicana y de las luchas realizadas por los sujetos rurales.

Las siguientes figuras ejemplifican esta condición:

Figura 1. Núcleos agrarios en Oaxaca.
Figura 2. Núcleos agrarios en Baja California

Como se puede observar, la distribución de los núcleos agrarios no contempla una medida estándar en términos de superficie, además del número de integrantes en los ejidos, por lo que la diversidad hace más complejo desarrollo y organización de los diferentes núcleos agrarios. Por ejemplo, mientras que en Baja California existen 235 núcleos agrarios (232 ejidos y 3 comunales) en el estado de Oaxaca existen 1,343 núcleos agrarios (792 ejidos y 551 comunales).

De los métodos de organización del ejido

De acuerdo con el artículo 23° de la Ley agraria, los Comisariados ejidales deberán realizar asambleas por lo menos una vez cada seis meses, en donde se tratarán asuntos relativos al ejido; de ellos, el numeral V es de interés debido a que éste reza:

V. Aprobación de los contratos y convenios que tengan por objeto el uso o disfrute por terceros de las tierras de uso común.

Para tratar este asunto, se deberá convocar a una primera asamblea de acuerdo con las disposiciones del artículo 25° de la misma Ley; en dicha asamblea deberá presentarse un quórum mínimo del 50% más uno, si no se elaborará un acta de no verificativo y se convocará a una segunda convocatoria. Esta segunda convocatoria no requerirá de un quórum, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 26°:

Art. 26°.- … salvo en los casos de asamblea que conozca de los asuntos señalados en las fracciones VII a XIV del artículo 23, la que quedará instalada únicamente cuando se reúna la mitad más uno de los ejidatarios.

Finalmente, y de acuerdo con el artículo 45° de la Ley Agraria:

Art. 45°.- Las tierras ejidales podrán ser objeto de cualquier contrato de asociación o aprovechamiento celebrado por el núcleo de población ejidal, o por los ejidatarios titulares, según se trate de tierras de uso común o parceladas, respectivamente. Los contratos que impliquen el uso de tierras ejidales por terceros tendrán una duración acorde al proyecto productivo correspondiente, no mayor a treinta años, prorrogables.

Por lo anterior, el proceso legal y legítimo para el arrendamiento de tierras de tipo ejidal, se basa en asambleas ejidales que permitan difundir el propósito del proyecto, los beneficios que generará en la zona de establecimiento y el costo de renta por un periodo no mayor a 30 años, con la posibilidad de celebrar un nuevo contrato para la continuación del proyecto en la zona, dependiendo las prospecciones del proyecto energético en cuestión.

Raúl Anthony Olmedo
Ingeniero Agrónomo Especialista en Sociología Rural y Lic. en Ciencias de la Comunicación (Periodismo). Técnico Evaluador en Impacto Social en Natura Medio Ambiente.
Bibliografía.

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