El mundo bajo nuestros pies: ¿Por qué deberíamos conocer nuestros suelos? – Natura E.S.T.

El mundo bajo nuestros pies: ¿Por qué deberíamos conocer nuestros suelos?

Teniendo en cuenta la gran diversidad de suelos, podemos suponer que no todos son iguales para cumplir todas las “funciones del suelo” al mismo tiempo. Su naturaleza y propiedades influyen en las diferentes capacidades y potenciales de uso. Por ejemplo, un suelo arcilloso puede retener más agua, pero su infiltración es menor en comparación con un suelo arenoso. Algunos suelos son naturalmente fértiles y mantenerlos así puede ser relativamente fácil, por lo que son los preferidos para la producción de alimentos. Otros suelos son menos fértiles, muy húmedos o poco profundos y se usan preferiblemente para otros fines diferentes, como el pastoreo o la silvicultura, o simplemente se mantienen con vegetación natural.

A grandes rasgos, los suelos pueden caracterizarse en: arenosos, que son aquellos que no retienen el agua. Suelos calizos, en los que abundan las sales calcáreas, suelen ser áridos, secos y de color blanco. Suelos humíferos, también llamados «tierras negras», poseen gran cantidad de materia orgánica en descomposición y son ideales para retener el agua y para los cultivos. Suelos arcillosos, formados por pequeños granos finos de color amarillo y retienen el agua en charcos. Suelos pedregosos, que no retienen el agua y están formados por cualquier roca y piedra. En ellos se pueden hacer trabajos de excavación, aunque sean complicados, pues el uso y desplazamiento de maquinaria puede ser más accesible en comparación con suelos arcillosos y pegajosos.

Un suelo no debería ser clasificado como “malo” o “bueno” por el simple hecho de que sus características físicas y químicas no se limitan únicamente a ciertas funciones, sino que por el contrario, cumplen con diferentes de ellas, son propias del sitio y por ende, dependerá de ello el tipo de proyecto que se pretenda desarrollar.

Como un ejemplo clásico tenemos a los vertisoles, que podrían ser considerados como uno de los suelos más favorecedores para desarrollar cultivos agrícolas por su alto contenido de materia orgánica. Poseen una estructura que permite el desarrollo de raíces profundas, buena aireación y alta retención de nutrientes. Sin embargo, en el aspecto de ingeniería civil y construcción, resulta muy poco apto, ya que su alto contenido de arcillas expandibles promueve la retención de agua, creando un efecto de expansión-contracción, que genera grandes grietas o aberturas en su capa superficial.

Esto dificulta el manejo en varios sentidos: ingreso y operación de maquinaria pesada, alta susceptibilidad al anegamiento y encharcamiento, así como una textura pesada. Estas características lo hacen uno de los suelos menos aptos y con altos riesgos para la construcción, por tanto, se deben tomar especiales precauciones para evitar daños a las estructuras. Lo anterior generalmente deriva en mayor gasto de dinero y esfuerzo al planear grandes edificaciones.

Por otro lado, los plintosoles (o plinthosol) presentan considerables problemas de manejo para la agricultura. Son suelos muy pedregosos con una fertilidad química pobre, causada por su fuerte meteorización, el anegamiento de las tierras bajas en donde se encuentran y los largos periodos de sequía. Su volumen de enraizamiento de la vegetación es bastante limitado, a tal punto que los cultivos arables no pueden desarrollarse y en el mejor de los casos muchas áreas suelen utilizarse para pastoreo.

Los ingenieros civiles tienen una diferente apreciación de estos suelos, ya que es un gran reservorio de materiales como la “plintita” y “petroplintita”, que son valiosos para la fabricación de ladrillos y en el caso específico de la petroplintita, se considera como una superficie muy estable para la construcción o que puede ser cortada para construir bloques. Así mismo, las gravas de petroplintita fracturada pueden ser utilizadas como bases y como material de revestimiento en carreteras.

En resumen, la distinción de un suelo aprovechable se basa en su uso previsto. No obstante, muchas veces presentan características en donde se requieren intervenciones de manejo para evitar problemas en la producción agrícola, construcción o degradación ambiental derivada de las diferentes actividades. Se diferencian entre los suelos “problemáticos” cuyas características poseen problemas para su manejo óptimo y ‘‘degradados’’ cuyos manejos inapropiados resultan en problemas ambientales y de productividad.

El conocimiento sobre los tipos de suelo y sus propiedades es vital para garantizar no solamente el cumplimiento exitoso de nuestros objetivos de aprovechamiento, como lo son una buena producción agrícola o que nuestros edificios e infraestructura sean estables, si no que este aprovechamiento impacte en la medida de lo posible, de la forma menos significativa.

REFERENCIAS

  • IUSS Working Group WRB, 2015. Base referencial mundial del recurso suelo. Actualización 2015. Sistema internacional de clasificación de suelos para la nomenclatura de suelos y la creación de leyendas de mapas de suelos. Informes sobre recursos mundiales de suelos 106. FAO, Roma.
  • Food and Agriculture Organization of the United Nations, 2015, Soil functions
  • Alianza Mundial por el Suelo. http://www.fao.org/global-soil-partnership/es/
  • FAO and ITPS. 2015. Status of the World’s Soil Resources (SWSR) – Main Report. Food and Agriculture Organization of the United Nations and Intergovernmental Technical Panel on Soils, Rome, Italy
  • Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Portal de Suelos de la FAO. http://www.fao.org/soils-portal/soil-management/manejo-de-suelos-problematicos/es/
  • Vertisoles: uso y manejo. Juan José Ibáñez, 21 octubre, 2011. Un Universo invisible bajo nuestros pies. Los suelos y la vida  http://www.madrimasd.org/blogs/universo/2011/10/21/140108
  • Plintosoles: Geografía Ambiente y Paisaje. Publicado por Juan José Ibáñez el 26 junio, 2013. Un Universo invisible bajo nuestros pies.
Viviana Armendáriz Mendieta es Ingeniero en Recursos Naturales Renovables por la Universidad Autónoma Chapingo y cuenta con un postgrado en Edafología por el Colegio de Postgraduados. Se desempeña en el área de cartografía y Sistemas de Información Geográfica aplicados al manejo y planeación de recursos naturales. Actualmente forma parte del equipo de cartografía de Natura EST.

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