Tanto arriba como abajo: ¿Por qué deberíamos conocer nuestros suelos? – Natura E.S.T.

Tanto arriba como abajo: ¿Por qué deberíamos conocer nuestros suelos?

Parte 1

Cuando escuchamos la palabra “suelo”, lo primero que se nos viene a la mente es aquella superficie que pisamos todos los días y sobre la que caminamos. Dependiendo de nuestra formación e intereses, el suelo puede tener varias concepciones: como recurso natural, es la parte externa de la corteza terrestre en donde está asentada la vida en la tierra, sobre la que crecen las plantas y en donde se producen alimentos; en ingeniería, urbanismo y planificación territorial se refiere al sustrato físico sobre el que se realizan distintas obras, edificaciones y estructuras; en arquitectura se le suele referir como pavimento y es aquel terreno donde se construye un edificio y sirve de apoyo a las personas o a cualquier pieza de mobiliario.

La palabra “suelo” deriva del griego “solum” que significa “superficie” o piso de la tierra. Se ha definido como un cuerpo natural que consiste en capas denominadas “horizontes del suelo”, compuestas de materiales de minerales meteorizados, materia orgánica, aire y agua. Es el producto final de la influencia del tiempo, combinado con el clima, topografía, organismos (flora, fauna y ser humano) y materiales parentales (rocas y minerales originarios).

Los suelos son la base de la flora, la fauna y del ser humano y sus actividades. Así que es justo decir que es un factor primordial para sostener la vida. Además. los suelos son muy diversos, fascinantes y desempeñan un papel crucial e importante en los diferentes desafíos sociales y ambientales, tales como asegurar la producción de alimentos, la edificación y establecimiento de poblaciones, combatir el cambio climático, preservar la biodiversidad y también revertir la degradación de la tierra y la desertificación.

Funciones del suelo (FAO, 2015).

Asimismo, el suelo toma un papel fundamental en todos los procesos de los ecosistemas al ser el medio sobre el que se desarrollan todas las actividades biológicas, contribuye de manera trascendental al aporte de servicios ambientales de soporte, regulación y provisión, indispensables para el sustento de la humanidad. Es un medio de captación y almacenamiento de agua, reciclaje de productos químicos y aguas residuales. Pero ¿alguna vez te has preguntado cuánto tardan en formarse o en desarrollarse los suelos y con qué rapidez se pueden perder?

En términos generales, el suelo suele clasificarse como un recurso natural renovable, sin embargo, si consideramos el tiempo de regeneración de un centímetro de suelo, nos sorprendería saber que ninguno (o casi ninguno) de los que vivimos actualmente en el mundo podríamos ver resultados de la formación de suelo nuevo, ya que medidos en “escala humana”, los procesos de formación del suelo son extremadamente lentos: se calcula que para tener tan solo un centímetro de suelo en la capa superficial son necesarios entre 100 y 400 años (SEMARNAT, 2008).

Y hay datos aún más reveladores: alrededor de 24 billones de toneladas de suelos se perdieron solamente en el año 2011, una pérdida que representa alrededor de 3.4 toneladas por persona en el mundo para ese año. En términos monetarios, la pérdida de suelo cuesta casi 70 millones dólares al año tan solo por persona y a nivel mundial el costo asciende a una cifra estrafalaria: casi 490 billones de dólares por año.

Asimismo, algunas proyecciones realizadas muestran que más de la mitad de las áreas de suelos arables y fértiles se reducirán para el año 2050 (Global Soil Partnership), por lo que ahora más que nunca es primordial conocer nuestros suelos para saber cómo revertir el daño y prevenir múltiples problemas asociados con su uso y manejo.

Es necesario resaltar que un uso inadecuado del suelo, además de acarrearnos problemas a corto y largo plazo, altera sus propiedades, causando que pueda perder de forma parcial o total sus funciones.

REFERENCIAS

  • IUSS Working Group WRB, 2015. Base referencial mundial del recurso suelo. Actualización 2015. Sistema internacional de clasificación de suelos para la nomenclatura de suelos y la creación de leyendas de mapas de suelos. Informes sobre recursos mundiales de suelos 106. FAO, Roma.
  • Food and Agriculture Organization of the United Nations, 2015, Soil functions
  • Alianza Mundial por el Suelo. http://www.fao.org/global-soil-partnership/es/
  • FAO and ITPS. 2015. Status of the World’s Soil Resources (SWSR) – Main Report. Food and Agriculture Organization of the United Nations and Intergovernmental Technical Panel on Soils, Rome, Italy
  • Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Portal de Suelos de la FAO. http://www.fao.org/soils-portal/soil-management/manejo-de-suelos-problematicos/es/
Viviana Armendáriz Mendieta es Ingeniero en Recursos Naturales Renovables por la Universidad Autónoma Chapingo y cuenta con un postgrado en Edafología por el Colegio de Postgraduados. Se desempeña en el área de cartografía y Sistemas de Información Geográfica aplicados al manejo y planeación de recursos naturales. Actualmente forma parte del equipo de cartografía de Natura EST.

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