Zopilotes entre el cielo y el infierno. Zopilotes entre el cielo y el infierno: La vida de unas aves incomprendidas. – Natura E.S.T.

Zopilotes entre el cielo y el infierno: La vida de unas aves incomprendidas.

Zopilotes entre el cielo y el infierno: La vida de unas aves incomprendidas.

Los zopilotes, auras o buitres no son aves carismáticas y debido a sus hábitos alimenticios solemos considerarlas como “feas” e “inmundas”, recibiendo escasa atención positiva y asociándolas con basureros, suciedad y putrefacción. Generalmente no nos causan la mejor impresión ni acaparan nuestra atención como lo hace el vuelo de un águila o un halcón. Sin embargo, ¿qué pasaría si los zopilotes no estuvieran para limpiar nuestro ambiente? Resulta primordial conocer más acerca de estas aves para entender el papel que tienen en la naturaleza y los servicios que ofrecen al ser humano para valorarlos en su justa dimensión.

Las especies de México.

La familia Cathartidae (del griego kathartes, que significa “los que limpian”) en México está representada por cinco especies: el cóndor de California (Gymnogyps californianus), el zopilote rey (Sarcoramphus papa), el aura sabanera (Cathartes burrovianus), el zopilote aura o de cabeza roja (Cathartes aura) y el más conocido y cercano a las poblaciones humanas, el zopilote negro o común (Coragyps atratus). Debido a su estrecha relación con las actividades humanas, en esta ocasión hablaremos de estas dos últimas especies, que son las que tienen mayor distribución en el país. Al zopilote aura se le observa normalmente volando a alturas bajas o brincando de un árbol a otro hasta que detecta el olor que le permite localizar su alimento.

Su carácter distintivo es la cabeza sin plumas en color rojo y las alas con la mitad inferior blanca cuando se observan al vuelo. Las poblaciones que habitan en Norteamérica mi- gran hacia el sur para pasar el invierno en los trópicos. Esta especie ha expandido su distribución en los últimos años debido a la abundancia de su alimento: la carroña o animales muertos.

En el continente americano, el zopilote común es la especie más cercana al hombre y a sitios urbanos; es un activo limpiador que se puede ver alimentándose de residuos en los mercados, en vertederos de basura y en carreteras. Esta especie posee un estilo de vida más complejo que el de otros zopilotes, ya que vive en grupos familiares que permanecen juntos ayudándose a localizar su alimento más fácilmente para después compartirlo. Se caracteriza por tener dos par- ches blancos en la punta de las alas, cola más corta en relación al zopilote aura y cabeza negra; suele ser observado al vuelo formando grupos y en ocasiones a considera- ble altura. Se encuentra ampliamente distribuido en México, excepto en Baja California.

Verdaderos maestros del vuelo

La mayoría de las aves requieren del aleteo constante para impulsarse y sostenerse en el aire, con un considerable gasto de energía; por el contrario, planear requiere de escasa necesidad de aletear. Este magnífico estilo de “flotar” en el aire está altamente perfeccionado por los zopilotes, debido a que poseen la habilidad de entender la dinámica del ambiente que les rodea, detectando un recurso indispensable para emprender el vuelo: las corrientes de aire. En países cálidos como México, aprovechan particularmente las corrientes termales que se forman a partir del calentamiento que el sol genera sobre el suelo y las rocas; esta área cálida propicia a su vez un parche de aire caliente que se elevará al ser menos denso que el aire frío a su al- rededor y así sucesivamente. Si la masa de aire caliente es lo suficientemente grande, adquirirá una forma similar a una espiral y los zopilotes buscarán planear dentro de ella. Cuando requieren desplazarse por largas distancias, como ocurre en la migración, ganan altitud pasando de una a otra termal, mientras que para buscar alimento se mantendrán en altitudes bajas.

En regiones rurales, urbanas y semiurbanas de México es común observar gran- des grupos de zopilotes planeando en círculos en las horas de mayor temperatura durante el día, aprovechando el aire que les impulsa bajo sus amplias alas, especialmente diseñadas para aprovechar este tipo de corrientes. Dado que en las zonas silvestres y alejadas de sitios urbanos la muerte de mamíferos y otros animales no ocurre con frecuencia, los zopilotes deben ser capaces de recorrer enormes distancias tanto para encontrar alimento, como particularmente las poblaciones que ha- bitan en el norte del continente, para migrar cada año al sur.

El ser especialistas en el ahorro energético al desplazarse, convierte a los zopilotes en verdaderos maestros del vuelo.

Olfato y visión extraordinarios

Hay que destacar que los zopilotes no matan a sus presas, pues sus patas son muy débiles en comparación con las de las aves de presa, por lo que tienen que buscar cadáveres de los que se van a alimentar. Su capacidad para hallar su alimento siempre fue tema de discusión entre los naturalistas, quienes suponían que poseían un olfato y visión excepcionales.

El investigador Kenneth Stager resolvió la controversia mediante una investigación de campo exhaustiva entre 1959 y 1961. La clave del estudio fue la observación que el empleado de una compañía de gas le confió a Stager, haciéndole saber que la empresa había agregado al gas un olor penetrante que asemejaba el aroma de carne que empieza a descomponerse (etilmercaptano) para poder detectar fugas fácilmente y que, a partir de este hecho, los zopilotes aura aparecieron volando sobre las tuberías que presentaban fugas. Stager arrastró un dispositivo de dispensación de etilmercaptano al desierto de Sonora y una vez puesto a funcionar, los zopilotes aura se reunían para volar en pequeños círculos sobre el sitio de pruebas. El experimento fue repetido en otros sitios, confirmando la existencia de un desarrollado sistema olfativo, crucial para localizar alimento en los zopilotes del género Cathartes. En la actualidad se sabe que este género posee una extensa región olfativa en el cerebro, permitiéndoles localizar cadáveres, incluso de roedores y pequeñas aves en densa vegetación.

En contraste, el zopilote común no posee la habilidad de encontrar alimento empleando su olfato, por lo que en hábitats de reducida visibilidad, esta especie depende en gran medida de mantenerse cerca de los zopilotes aura y seguirlos una vez que éstos han encontrado los cadáveres. Por esta razón, la cercanía a sitios urbanos y áreas abiertas les facilita localizar alimento visualmente, además de que alcanzar mayores elevaciones al vuelo les permite poder observar a dónde se dirigen los zopilotes aura.

Una alimentación fuera de serie

Las 22 especies de zopilotes en el mundo son el único grupo de vertebrados que basan su alimentación totalmente en carne de animales muertos. Proveen un importante servicio al consumir rápidamente los restos animales, que de otra forma se convertirían en focos infecciosos y un riesgo para el ser humano, ya que los cadáveres expuestos facilitan la diseminación de enfermedades como rabia, ébola, antrhax y peste.

Las especies que habitan en México carecen de plumas en la cabeza y el cuello, característica que les permite evitar infecciones por microorganismos que podrían alojarse en las plumas cuando el ave se alimenta de carroña. Pero ¿por qué los zopilotes pueden consumir carne en des- composición sin adquirir enfermedades o convertirse en un transmisor de las mismas? La respuesta se encuentra en su sistema digestivo altamente ácido (pH 1), que mata a la mayor parte de las bacterias y virus que consumen. Ante una eventual ausencia de estas aves, los cadáveres permanecerían más tiempo expuestos al ambiente y por lo tanto, habría un mayor periodo para la incubación de bacterias. Otras especies que ocasionalmente consumen carroña, como perros y ratas, no poseen un sistema digestivo especializado que permita “neutralizar” a las bacterias, por lo que contraen enfermedades que se transmiten entre ellos mismos y al ser humano.

Sin embargo, no solamente su extraordinario sistema digestivo y su cabeza sin plumas les permiten permanecer limpios después de alimentarse; los zopilotes pueden ser observados asoleándose con las alas extendidas, conducta que han desarrollado para permitir que los rayos ultra- violeta del sol eviten la proliferación de bacterias o parásitos.

Un mundo sin zopilotes

La actual situación que enfrentan estas rapaces en la India representa uno de los más relevantes ejemplos sobre la relación entre su abundancia y el bienestar del ser humano. Las poblaciones de buitres sufrieron un catastrófico declive ocasionado por el uso indiscriminado del diclofenaco, un fármaco antiinflamatori empleado para aliviar el dolor en animales de granja, altamente tóxico para estas aves, que lo consumen a través de cadáveres de animales que recibieron este tratamiento. El buitre bengalí (Gyps bengalensis) se convirtió en una especie virtualmente extinta por el devastador efecto de este medicamento, de- cayendo su población en un 99.9%. Al disminuir drásticamente las poblaciones de buitres, otros animales como los perros ferales tomaron su papel como “limpiadores”, lo que condujo a un importante incremento de casos de rabia en personas y como resultado, un impactante estimado de 48,000 muertes humanas entre 1992 y 2003, así como un elevado costo económico en intentar resolver la situación.

Proteger a los zopilotes es cuidar nuestro futuro

En México, el desarrollo humano supone el mayor riesgo para su conservación, principalmente por la mala planeación de proyectos y el poco conocimiento sobre el grupo. Adicionalmente, se les da poca importancia debido a la tendencia a enfocar nuestra atención y ejercer medidas de conservación en especies “carismáticas” o “lindas”, dejando de lado a las “poco agraciadas”, pero cuyo nicho ecológico es vital para la salud del ambiente. Como ejemplo, extensas regiones del Istmo de Tehuantepec (Oaxaca) que son parte de la ruta migratoria de los zopilotes, se encuentran cubiertas por campos eólicos, cuya instalación representa un reto para los zopilotes residentes, que deberán “aprender” a desplazarse dentro de un hábitat altamente modificado, con múltiples obstáculos a esquivar y un difícil control al vuelo en regiones caracterizadas por altas ráfagas de viento. Es indiscutible que el aprovechamiento de la energía eólica se encuentra en activo crecimiento en nuestro país y supone múltiples e importantes beneficios, pero es importante incentivar la investigación y las tecnologías que permitan tomar medidas de manejo adecuadas para reducir el riesgo de colisión de estas aves con los aerogeneradores.

Zopilotes 1

Un ejemplo de mala planeación es el desarrollo de un relleno sanitario a tan solo 10 km del aeropuerto de la ciudad de Mérida, Yucatán, lo que ha llevado a la difusión de la “amenaza” que los zopilotes representan por el riesgo de colisión con las aeronaves. Se sabe que el zopilote común y el aura son fuertemente atraídos por los rellenos sanitarios en búsqueda de alimento, por lo que este problema debió preverse y ubicarlo a una considerable y adecuada distancia del aeropuerto. En la actualidad, las medidas radicales que puedan tomarse en un intento por alejar y/o reducir la población de zopilotes de este sitio, son preocupantes al igual que la probabilidad de que causen algún accidente.

Al ser parte fundamental en la limpieza del ecosistema y del bienestar humano, estas aves son sumamente valiosas y aquí radica la importancia de protegerlos y conservarlos. La próxima vez que observes un zopilote al vuelo, sabrás mucho de lo que esta especie hace a tu favor.

Documento Original.

http://naturalia.org.mx/publicaciones/%20Zopilote.pdf?fbclid=IwAR0jwQijtktkTZZvJfHjKvNgSkaj8hhPJgeu_cIFPdqqLWv-KyjwF90ozzY


LECTURAS RECOMENDADAS

  • THE AVIAN SCAVENGER CRISIS: LOOMING EXTINCTIONS, TROPHIC CASCADES, AND LOSS OF CRITICAL ECOSYSTEM FUNCTIONS.Buechley, E.R., Şekercioğlu, Ç.H., Biological Conservation 198 (2016) pp220-228.
    • CONDORS AND VULTURES. David Houston. World Life Library. Voyageur press. China, 2001
    • ZOPILOTES, LOS LIMPIADORES DEL AMBIENTE. Enríquez Rocha, Paula,et al., ECOSUR. México, 2012.
Paulina
Paulina

PAULINA CAMARENA. Bióloga por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente realizando una es- tancia en Hawk Mountain Sanctuary (Pennsylvania, USA). Ha participado como contadora de aves rapaces en el Istmo de Tehuantepec, realizado educación ambiental para su conservación y estudios de campo para conocer     y reducir el impacto de los parques eólicos sobre estas aves.

Leonardo
Leonardo

LEONARDO GUERRERO. Maestro en Ciencias por la Universidad Autónoma de Yucatán. Especialista en manejo de fauna silvestre y aves. Actualmente desarrolla estudios de campo en Yucatán con el objetivo de estimar y reducir el impacto de los parques eólicos y líneas de transmisión en rapaces y otras aves.

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